jueves, 5 de enero de 2017

Imagino que tendrá cárcel dar de comer a las palomas con tenedor



El fotón es de Mauri y el texto del inconfundible tío Ful, 
siempre apoyando mis utopías, así da gusto ser "la utópica"

Imagino que tendrá cárcel 

Si dar de comer a las palomas tiene multa, e importante, imagino que servirles la comida con tenedor incluido tendrá cárcel, ¡qué menos!, menosprecio a la ley poniendo mantel y cubiertos al delito.

Es la histórica cultura del palo y tente tieso. Si siempre habían convivido, ¿qué ocurre?, ¿no hay más soluciones?, ¿no anda Irma ‘la utópica’ loca tratando de salvar palomares?, ¿y los que salva serán para palomas?

Ensucian, claro. Pero ayer salía en los medios de comunicación que la contaminación que sufre León es parecida a la que puso a Madrid en la apertura de los telediarios. Y dicen que el Procurador del Común le ha preguntado al Ayuntamiento qué está haciendo para combatir la contaminación atmosférica. Imagino que la respuesta será algo más que multar a las palomas que comen en las plazas.

Han vuelto los topillos, como pasó toda la vida, son ciclos, y la Junta ha decidido matarlos a cañonazos, repartiendo veneno a diestro y siniestro (León esta vez libró), que se llevará por delante también a las águilas, a los zorros... No recuerdan que en 2007 prepararon la de dios y finalmente los tuvo que matar el invierno, como toda la vida. Seguimos con la peligrosa costumbre de envenenar aquello que después vamos a comer, que nadie castiga.

Pero la mirada inquisidora cayó sobre las palomas. Aunque siempre habrá abuelos que les pongan mesa y mantel. Y tenedores. 

Publicado el 5/1/2017 en La Nueva Crónica de León

** Por cierto sigo echando migas de pan a mis palomas utópicas de ciudad, así que no os extrañéis si un día de estos me meten en la cárcel con un bando de palomas.
#SalvemosLosPalomares

Irma Basarte10.-

miércoles, 4 de enero de 2017

La sostenible cocina del palomar #SalvemosLosPalomares


Cecilio y Luis Alberto Lera, padre e hijo, han convertido su restaurante en Castroverde de Campos (Zamora), en un edén para los fans de la caza menor y, sobre todo, de los pichones de los característicos palomares de la región.

 

Restaurante Lera (Castroverde de Campos)

La sostenible cocina del palomar

Luis Alberto y su padre Cecilio emplatando los famosos pichones

Luis Alberto Lera y su padre Cecilio han convertido su restaurante de un pueblo de 300 habitantes en Tierra de Campos en el edén de la caza menor. Y el pichón, hijo de las palomas que habitan los característicos y semiabandonados palomares de la zona, en un glorioso plato donde la desnudez es un alarde de técnica ancestral. Hasta allí acude una clientela entregada capaz de ocupar un lunes todas las mesas. 
  

Texto: JESÚS FERNÁNDEZ PRIETO/ Fotografías: ALFREDO CÁLIZ

En un momento en el que la sostenibilidad se está convirtiendo en tendencia en la restauración, en el que el kilómetro cero -impostado o real- es condición prácticamente sine qua non para estar en boga, es menester partir una lanza por aquellos cocineros que contribuyen realmente a mantener el entorno que les rodea, ese que marca su personalidad y nutre su despensa.

Restaurante Lera. Palomares exterior. Foto- Alfredo Cáliz
Uno de los palomares de Barcial de la Loma, pegando a Castroverde de Campos, que los Lera quieren recuperar
No hablamos de huertos ecológicos de un cuarto de hectárea que parecen sacados de un cuento de Tim Burton, más pendientes de sorprender e iluminar al cliente que de proveer lo que se les supone, sino de iniciativas encaminadas a incentivar la economía de una zona dentro de tus posibilidades, tratando de devolver a tu tierra y a sus gentes una pequeña parte de lo que te ha dado. Y eso es lo que le gustaría poder lograr a Luis Alberto Lera (39 años) y a su padre Cecilio. 

Restaurante Lera. Palomares interior 2. Foto- Alfredo Cáliz
Nidales en el interior del palomar, donde las palomas acomodan a sus pichones
Ubicado en una de las comarcas españolas más azotadas por la despoblación y con una de las medias de edad más elevadas, resulta fundamental generar mecanismos de economía sostenible que contribuyan al desarrollo de la zona. Y es en esta línea de trabajo en la que Luis Alberto Lera está desarrollando su esfuerzo.

Los palomares, parte del ecosistema de Tierra de Campos desde tiempos de los romanos, constituyen no sólo un mecanismo de producción sino que forman parte del patrimonio histórico y cultural. Sin embargo, están derruyéndose y la mayor parte de ellos se encuentra en estado de semiabandono.
A pesar de que la mayor parte -por no decir la práctica totalidad- de los 9.000 pichones que se consumen cada año en el restaurante llegan del matadero de la zona, los Lera están animando a las familias a seguir trabajando estos palomares, a producir pequeños pichones que, durante la época de cría -primavera y verano- puedan suponerles una ayuda económica todos los meses y frene un poco la emigración a la ciudad. Al mismo tiempo, es fundamental un compromiso por parte de los restaurantes de la zona de consumir un producto autóctono, tan suyo, y que en la actualidad apenas cinco o seis establecimientos lo hacen.
Restaurante Lera. pichon. Foto- Alfredo Cáliz
El famoso pichón de Lera, la lograda simplicidad de una elaboración redonda

Artículo publicado en Guía Repsol

Este tipo de iniciativas son las que hacen falta 
para que los palomares tradicionales se conserven.
#SalvemosLosPalomares

Irma Basarte10.-